lunes, 30 de mayo de 2011

PRIMER TRAILER DE “THE GIRL WITH THE DRAGON TATTOO”


            Para los fans de David Fincher (y somos unos cuantos) aquí va el primer teaser trailer (que acaba del filtrarse en la Red) de The Girl with the Dragon Tattoo, adaptación de la primera novela de la trilogía Millenium de Stieg Larsson.
            Para esta saga, Fincher contará con Rooney Mara (La Red Social) en el papel de la hacker Lisbeth Salander, Daniel Craig como Mikael Blomkvist y Robin Wright como Erika Berger.
            El trailer de la película, que se autoproclama como “la película de mal rollo de estas Navidades” está en screener (es lo que tiene querer ir por delante), y no sería de extrañar que la productora atajara esta filtración cuanto antes, así que si os interesa ¡tenéis que verlo ya!
            Aquí os dejo el video, ¡disfrutadlo!





domingo, 8 de mayo de 2011

CUANDO LA IRA DIVINA CAE SOBRE LOS VAMPIROS



Puede que esté basada en la serie de cómics manhwa (manga coreano) Priest, pero mientras la veía no me quitaba de la cabeza a Ethan Edwards (John Wayne) y a su fiel acompañante Martin Pawley en su cruzada por rescatar a su sobrina de los indios. Y es que El Sicario de Dios bebe (y en grandes cantidades) del clásico de John Ford Centauros del Desierto, convirtiéndose en un Western vampírico post-apocalíptico, una interesante pieza de ciencia ficción.
La trama se desarrolla en un tiempo indeterminado en el que la eterna lucha entre hombres y vampiros (que aquí se alejan del mito habitual y se presentan como sádicos animales de estética alienígena) ha dado como resultado el confinamiento (preventivo) de la raza humana en ciudades amuralladas con ecos de Blade Runner y Metrópolis de Fritz Lang, donde son controlados por un gran hermano que no es otro que la Iglesia (da un poco de grima su lema: “Ir contra la Iglesia es ir contra Dios”). Precisamente la Iglesia dirige todo un ejército de letales monjes cazavampiros ya inactivos. Cuando la sobrina de uno de ellos (Paul Bettany) es secuestrada por estas criaturas, éste tendrá que renegar de la autoridad y emprender su propia cruzada para salvarla.
Y con este planteamiento tenemos una de las películas de vampiros más interesantes de los últimos años. Con un protagonista infinitamente más carismático que el Van Helsing de Hugh Jackman y más humanizado (pero igual de letal) que Blade (en serio, ¿desde cuándo no se hacía una película de cazavampiros decente?), al frente de toda una orden de “Jedis” con crucifijos tatuados en la cara.
Personalmente me encanta Paul Bettany en este tipo de papel, de hombre de fe cargado de remordimientos que se toma la justicia por su mano, pero es cierto que empieza a correr serio peligro de encasillamiento tras El Código Da Vinci, Legión (su primera colaboración con Scott Charles Stewart, que también dirige esta película) y la cinta que ahora nos ocupa.

Seguramente El Sicario de Dios será criticada, ya que la mayoría de las películas de las que bebe, desde Centauros del Desierto hasta Matrix son ya clásicos. Sin embargo, el gran acierto de Scott Charles Stewart, a parte de saber integrar perfectamente estas influencias en su película (en vez de ir parcheando la cinta con referencias encajadas a presión aquí y allá), ha sido hacer un film sin pretensiones, donde la calidad del entretenimiento prima sobre el ansia de trascender, por lo que no me parece en absoluto reprochable.

El Sicario de Dios no llegará, seguramente, a considerarse un clásico de ciencia-ficción pero sí es una buena opción a tener en cuenta si te gustan el western, los cazavampiros o las distopías futurísticas y religiosas.
Sólo queda preguntarse, ¿habrá secuelas? Porque me encantaría volver a ver volar crucifijos a modo de estrellas Ninja.

martes, 3 de mayo de 2011

“THOR”: MUCHO DIOS Y POCAS NUECES

            

             Cuando Joss Whedon empezó a dar forma a su proyecto de llevar The Avengers al cine, la Marvel se vio en un pequeño compromiso: la mayoría de los Vengadores no habían pasado aún por la gran pantalla. Esto provocó la urgente necesidad de preparar películas como la que ahora nos ocupa, piezas que sirvan de carta de presentación para ciertos personajes (Thor, Capitán América…) pero que no son más que engranajes al servicio de un bien mayor: The Avengers.
            Con esta premisa surge Thor, una película que apesta a encargo en todos sus fotogramas. Kenneth Branagh (Mucho Ruido y Pocas Nueces, Enrique V) parecía una brillante elección para dirigir las aventuras del dios nórdico, el mejor adaptador de obras de Shakespeare podría imprimir cierta poética a esta historia de tronos y traiciones. Hasta aquí pintaba bien.
            El problema es que parece que el tándem Marvel-Disney encargó a Branagh una película que presentara al personaje, que fuera fiel al espíritu del cómic, que le diera ciertos ecos Shakesperianos y que no complicara la labor de encajar a Thor en Los Vengadores. Y lo ha cumplido, el resultado es un film sin nada que reprochar pero sin nada que reseñar, no habrá ni quejas ni alabanzas por parte de nadie.
            Respecto al reparto no se puede decir gran cosa. Chris Hemsworth interpreta con corrección al hierático Dios del Trueno, que por desgracia para el espectador no cuenta con el ingenio de Spiderman, ni con el carisma de Ironman  (siempre se ha dicho que es el personaje menos comiquero y más pavisoso de la Marvel).
            A Hemsworth lo acompañan unos deslucidos Anthony Hopkins y Natalie Portman. El primero da vida a Odín, padre del protagonista y rey de Asgard, y es una pena que un personaje tan fuerte se pase más la mitad de la película durmiendo (bueno, “sumido en el sueño de Odin”). Su momento estelar es el destierro de Thor, una escena que parece una parodia de Harry Potter más que una exhibición de furia divina.
            Con respecto a Natalie Portman, pasa sin pena ni gloria interpretando a la científica Jane Foster e incluso queda eclipsada cuando comparte escena con  Kat Dennings (su ayudante en la película). El exceso de Cisne Negro (acababa de finalizar el rodaje con Aronofsky) le pasó factura, se le puede perdonar.
            ¿Y qué hay del enemigo de turno? ¿No se supone que Loki siempre ha sido uno de los villanos estrella de Marvel? Aquí aparece como un niño con una rabieta que sólo busca una palmadita de su padre. Una pena.

            No se puede acusar a Thor de ser un despropósito a la altura de The Punisher o Elektra (adaptaciones vergonzosísimas), pero tampoco se puede decir que vaya a ser recordada como una de las mejores películas con el sello Marvel (de hecho no se puede decir que vaya a ser recordada, a secas).
           
            Una cosa más, pueden ser invenciones mías, pero mirando a la cara al rey de los Gigantes de Hielo, ¿no os da la sensación de haberlo visto en Buffy Cazavampiros?