domingo, 3 de julio de 2011

HEMOS PASADO RESACAS MEJORES…



Reconozco que, cuando se estrenó Resacón en Las Vegas, allá por el verano de 2009, fui a verla con cierto escepticismo (¿cuántos blockbusters veraniegos, sobre todo en el terreno de la comedia, cumplen realmente con las expectativas?). Mi sorpresa fue mayúscula al encontrarme con una de las mejores comedias que he visto en años. Por desgracia en Resacón 2, Ahora en Tailandia (y por favor, que alguien empiece a aniquilar a los que cambian los títulos originales por estos despliegues de ingenio) se repite todo, literalmente todo, menos la calidad.
Y es raro. Idéntica estructura: despedida de soltero, esta vez de Stu (Ed Helms), al que vimos perder un diente en la primera parte, en Bangkok. Como la vez anterior, acompañado por Phil (Bradley Cooper) y el peculiar Alan (Zach Galifianakis, con un personaje impagable que una vez más roba el peso de la película). El bueno de Doug (Justin Bartha), al que perdieron en la primera parte, de nuevo sale pronto de la acción, esta vez, por ser el más responsable se quedará en el resort donde se alojan; pero aun así tienen que perder a alguien, que en este caso será el hermano adolescente y superdotado de la novia. Mismos personajes, el retorno de Mr. Chow, cameos de famosos (Mike Tyson vuelve para darnos de nuevo uno de los mejores momentos del film)… Es la misma película con otro paisaje de fondo. Pero no funciona igual.

Todd Philips se ciñe a la fórmula de “si algo funciona para qué cambiarlo”. Se vuelve algo más gamberro, pero no por ello más gracioso. Descuida a los secundarios, que en esta secuela son insulsos, olvidables, opuestos a los que tanto juego dieron en la primera parte (Heather Graham como striper, el bebé, o la detestable novia que tenía Stu en aquel momento y que por lo menos daba más juego que la prometida de ahora, el policía rencoroso al que roban el coche patrulla…); no saca tanto partido a los cameos, exprime hasta lo imposible las gracias y maneras de Mr. Chow y se ceba, quizá en exceso, con el mono pervertido. Y aun así no resulta ni la mitad de divertida que la primera parte.

Resacón 2 te deja con la sensación de haber oído el mismo chiste dos veces. La primera vez te encanta, y por eso te hace gracia una segunda vez, pero sin la menor frescura ni factor sorpresa. Sólo les salva que son personajes a los que les cogimos demasiado cariño en sus andaduras por “la ciudad del pecado” y les seguiremos al fin del mundo si hace falta con tal de fingir, durante un par de horas, que podemos salir de fiesta con ellos (el sueño de muchos, entre los que me incluyo).
Pero, personalmente, si tengo que pasar la resaca, prefiero que sea en Las Vegas.

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